Aitor y las injusticias
¿Los controles positivos perjudican o favorecen al ciclismo? No es una cuestión de fácil respuesta y me gustaría conocer más puntos de vista. Vaya por delante que soy de los que piensan que una alta cantidad de positivos es sinónimo de una lucha dura contra el dopaje y que, desde esta óptica, entiendo que es bueno que el ciclismo lleve a cabo su periódica limpieza. Pero el problema de imagen que causan los casos positivos está afectando a este deporte y aquí debo repetir una vez más que esto sólo tiene una solución: que la dureza de controles se extienda a todas las disciplinas deportivas y que los aficionados reciban la misma información. Un ejemplo. Sólo en los últimos días han surgido noticias en torno a dopaje en otros deportes sin que se arme ningún escándalo. Es más, en la mayoría de los casos ni se comentan. Hemos sabido que al futbolista Giovanella le han caído dos años de sanción; que un libro denuncia el posible dopaje de Andre Agassi; que a un tenista estadounidense, cazado con salbutamol, sólo se le aplicará un mes y medio de sanción, cuando la norma de la AMA dice que deben ser dos años; que una comisión del senado de EE.UU. ha avisado a las grandes ligas de su país (béisbol, fútbol americano, baloncesto...): "O aumentan sus penas por dopaje o lo haremos nosotros", han venido a decir. Es un caso especialmente escandaloso porque están aplicando castigos de risa para controles de cachondeo (diez días, o diez partidos, por ejemplo). Todo esto se ha sabido esta misma semana. Pero el único caso que merece un trato amplio de los medios de comunicación, que se hable de ciclismo en ciertas cadenas de TV que normalmente lo ignoran o en programas nocturnos de radio que sólo saben de fútbol ha sido el de Aitor González. ¿Se imaginan un sindicato de ciclistas con la fuerza de una ATP en el tenis?

