xglblog - El ciclismo de Xavier G. Luque

lunes, mayo 2

Botero ha vuelto

A finales del 2002, el colombiano Santiago Botero (Medellín, 1972) estaba en el cenit de su carrera. Cerraba una temporada espléndida, su último año en el Kelme. En junio ganó la Clásica de los Alpes. En julio acabó cuarto del Tour, con dos brillantes etapas en el zurrón: una contrarreloj de 52 km en la que batió a Armstrong y una reina de montaña, en Les Deux Alpes. En septiembre aún tuvo fuerzas para ganar una etapa de la Vuelta y el 10 de octubre conquistó el Mundial de contrarreloj. Suficiente para que su único director hasta entonces, Vicent Belda, reconociera que quizá ya no se merecía el sambenito de Santi Dudas. "Me gustaba llamarle así porque lo único que le faltaba es asumir que es una gran estrella".

A Botero le llovieron las ofertas y aceptó la del Telekom. Acaba de cerrar dos años aciagos en el equipo alemán. Su mejor resultado, un tercer puesto en Alcobendas. Dos años perdidos, inadaptados, en un ambiente de incomunicación. Era lo peor que le podían recetar a este ciclista pesimista, sensible y culto que en el 2000, tras su debut en el Tour (etapa en Briançon, rey de la montaña y 7.º final) y cuando lo esperaban como un héroe en Colombia retrasó el viaje porque "aún me quedaban algunos museos por ver en París y luego quiero hacer un crucero por las islas griegas".

En el 2005 ha recuperado la libertad en el Phonak, donde han entendido cómo hay que tratar a Botero para que rinda. En su primera cita de la temporada, el Tour de Romandía, ha demostrado que aún sabe subir (sólo cedió 4s. a Cunego en dos etapas de montaña) y que no se le ha olvidado el arte de la contrarreloj. Se ha reencontrado con el ceremonial de los podios.

Botero proviene de una familia acomodada de Medellín, del barrio de El Poblado. Estudió Administración y Finanzas de Empresas y empezó en el mountain bike (en 1993 fue campeón de Colombia). Es en esta especialidad donde sufrió su accidente más grave. Fue en Antioquía, cuando bajaba del alto de Santa Elena y un coche se lo llevó por delante. Triple fractura de cráneo y unos días en coma.

Acaba de ganar el Tour de Romandía, la carrera en la que, en 1999, se descubrió que poseía una alta tasa de testosterona por la que corre con un certificado de la UCI. Le pierden los helados y el chocolate. "Es en lo único que me parezco a Ullrich", bromea. Pero quienes le conocen bien saben que no es cierto, que Botero, como el alemán, también es un campeón.

1 Comments:

  • ¿Pero este Botero no anunció que se retiraba en las páginas de El País?

    By Anonymous Miguel Pérez, at 11:00 a. m.  

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